Conocerte fue conocerme...

Conocer es un privilegio.

Descubrir lo nuevo es placer y novedad.

Nada es comparable al gusto de conocer,

saber que hay mas allá,

quitar el velo,

destapar la formalidad que se mueve,

Inspiración pura.


Y como la vida baila sobre todos,

quiso bailar de noche con ella.

Loca ella,

con sus puertas y cerrojos,

con su encanto y su soberbia.


Y conoces,

descubres y te complaces en la novedad, sin pensar en nada mas.

Solo dejarse llevar.

Sólo confirmar teorías.

El gusto de conocer...

Quitar el velo e ir mas allá,

deslizar por las piernas la formalidad hasta el suelo,

entregarse a la pureza de conocer y reconocerse,

de encontrarse a si misma en él.

 Entre palabras y sensaciones,

entre cariños y decepciones,

vas dejando que conozcan tu cajita de la vida.

Rozar su armadura, si,

la que usa para no perder.

conocer y encontrarse,

conocer y ganar.

Entre tantas cosas que envuelven el aura de dos vidas

fuiste descubriendo la importancia de ser real,

la sutileza de ser amigos, lo delicado de las palabras y como se instalan en la memoria.

Reconocer que esto cautiva,

Que esto enamora,

pero no es hablar de amor,

es hablar de descubrir,

de saberte viva,

hablo de tacto y aromas,

de ser cómplices alineando astros,

Hablo de desechar lo alcanzado para lanzarse a tomar lo intengible;

hablo de precipicio,

pero también de convergencia...

Sus dedos hablaron por el y por ella, cuando aquella vez me entregabas tu lista de cosas que cautivan:
pasión, misterio, diferencia, admiración, indiferencia, vida, inteligencia, sexo, tacto, olfato, gusto, sexo, recuerdos, audición, atención, cariño, sexo, complicidad.

Tomar sus palabras y adoptarlas,

compartirlas como ofrenda de amistad,

plasmarlas aquí, eternizarlas,

hacerlas inefables y trascendentes.

Solo queda regalar gratitud por poder ver las consecuencias de conocer.

Porque sin quererlo, sin buscarlo y sin planearlo hay que tocar el fondo para descubrir,

hay que pasar por ti para llegar a un mi y aquí se explica la razón de su presencia temporal.

Conocer es místico,

es quitar la cortina para cruzar el umbral.

En este paso la sorpresa de encontrar al amigo,

al confidente y al que sin saberlo me regaló energía e inspiración para seguir creyendo que puedo seguir adelante.

Te quiero mucho.



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