Intimo veneno
mientras todo es caos,
mientras todo es locura,
mientras todo es guerra.
Guerra de luz y de sonido;
todo moviéndose a nuestro alrededor,
masas de gente, gentes y masas,
gente que no parece gente,
que amasa y arrasa.
Y ahí estas tú,
tan quieto, tan ido,
tan afuera de todo,
y tan adentro mío.
Tú, concentrado en mis gestos,
en mis movimientos,
estudiándome, convenciéndome
adentrándote y avanzando.
Y yo sin dejar de moverme
te hago pensar que soy parte del caos,
que engaño nene, que engaño.
Yo no pido nada
que no pueda entregar.
Y cierro los ojos y viene la guerra,
y el cuerpo es latido, sudor y deseo.
Y vuelve de nuevo este presentimiento
que arrastra constante el veneno de siempre.
Veneno vacío, el que llena y arrasa
dichoso él, vuelve y saluda,
feliz se reencuentra conmigo,
con su mueca burlona que ya no me daña.
Y entonces, esta historia de dos,
tan corriente, tan novedosa
me hace pensar en soledades,
en muerte, en estar quieto,
en hundirme en recogerme,
en plegar alas y consumirme.
Y miro tu miedo, tu odio,
ese que quiere convencerme.
Mas terca yo, cierro mis ojos
y me lleno de esperanzas,
sin querer creer que tu
jamás has mirado mi alma.
Que tu infierno y el mío se topen ya es pedir demasiado.

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